Alexis estaría dispuesto a someterse a prueba de ADN
ASEGURA QUE NO ASPIRA A HEREDAR EL LIDERAZGO DE BALAGUER POR SER SU HIJO
''Yo estaría dispuesto a someterme a cualquier prueba de ADN, pero no me interesa porque no ando buscando notoriedad, todo el tiempo mí madre me dijo que era hijo de Balaguer''.
Así lo afirmó, de manera desafiante, Alexis Joaquín Castillo, al productor de la Revista 110, Julio Hazim, y a la periodista Altagracia Salazar en el canal 13 Telecentro, ayer en la mañana.
Aseguró, además, que no quiere heredar un liderazgo por ser hijo de Balaguer. "quiero ganármelo trabajando'', dijo, luciendo un impecable traje azul marino oscuro y corbata negra en señal de luto. Sobre su bautismo, realizado en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, dijo que ''ese bautizo se iba a hacer en diciembre del 1961, eran tiempos muy convulsos, por eso se hizo en septiembre de 1962''.
Castillo confirmó los informes que publicó LISTíN DIARIO ayer donde daba cuenta de los lazos de entrañable amistad que existían entre el abogado Roberto Raymer, padrino de bautismo del ex fiscal y el doctor Balaguer.
''Sí, Echegoyen, como le decía él a mi padrino, era un hombre de su más extrema confianza, hizo sus estudios de abogado bajo la tutela de él, y siempre se mantuvo ayudándolo hasta su muerte que se produjo en la década del 70, a mi madre él la conoció en el 1950''.
Hazim le preguntó también que si era cierto que él conservaba el corazón de su padre, a lo que Castillo contestó: ''eso no puedo hablarlo ahora, primero quiero hablar al respecto con Charles Dunlop''.
Sobre su padrastro, el empresario Rafael Castillo expresó que ''a él le digo papá, me crió y me educó, a él le agradeceré toda la vida''.
Castillo relató que vio por primera vez a Joaquín Balaguer ''en su finca del kilómetro siete y medio, vestía traje oscuro, camisa blanca y corbata negra, yo tendría seis o siete años, nuestra relación se basó también mucho en cartas, de esas 12 cartas que guardo de él, hay una muy ácida, muy dura, de la época de los doce años, yo siempre he sido un defensor de los derechos humanos, por eso cuando fuí fiscal abrí la fiscalía, no quería ser un fiscal de trancar y soltar gente''.
Afirmó además que el doctor Balaguer lo protegió como sólo un padre sabe hacerlo, ''cuando el juicio a Salvador Jorge Blanco me llamó y me dijo que me iba a sustituir porque no me convenía para mi futuro político''.
Joaquín Alexis dijo que así mismo su padre Balaguer también lo puso en situaciones difíciles, como ''cuando me mandó en el 1987 a poner la querella por difamación e injuria contra Narciso Isa Conde, fue difícil porque Narciso y yo teníamos muchos amigos en común''.
Sobre el futuro de su partido el también ex Secretario de Deportes se mostró pesimista, expresando que ''si los dirigentes siguen con la conducta que he visto en los últimos días veo un futuro muy pesimista para nuestro partido, yo quisiera saber que buscan Carlos Morales y Jacinto Peynado, si ellos saben que no van a ganar las elecciones, la única forma de salvar al partido es adoptando el balaguerismo como ideología'', concluyó.
http://www.listin.com.do/antes/070802/cuerpos/republica/rep3.htm
Alexis Joaquín Castillo dice Balaguer
fue siempre una privilegiada compañía
Adios Querido doctor Balaguer:
Hoy, en esta circunstancia luctuosa en que la pena de tu partida ha recorrido no sólo cada rincón de nuestro país, sino que ha trascendido más allá de nuestras fronteras, vengo a rendir a la memoria de Balaguer el tributo que merece. Quiero rendir homenaje a su saber, a su magisterio, a su insobornable dedicación a la amistad. Quiero rendir homenaje a su riguroso sentido del deber y a esa rara forma del cariño que participa de la delicadeza y del refinamiento espiritual.
Nadie, absolutamente nadie, ha logrado jamás descifrar el significado de una vida. Nadie podrá nunca, para usar la bella metáfora de Keats, ''destejer el arcoiris'' pero podemos, al menos, afirmar con modestia que en la vida nos hacemos compañía.
Somos en definitiva buena o mala compañía. Balaguer fue siempre, para todos nosotros, una privilegiada compañia.
Balaguer fue un maestro. La autoridad de su magisterio. Su paciente amor por el estudio, lo profundizó en su actitud para formar discípulos. Siempre tuvo el talento y la vocación de la amistad, raro talento, rara vocación, en una época de urgencias y de amargos disensos como la nuestra. El, siempre entendió la amistad como amoroso respeto, como inteligente aproximación y la sirvió con una consecuencia y tenacidad ejemplares. Por eso, al pensar en los fundadores del Partido Reformista, en los colaboradores de sus gobiernos y en sus asistentes personales, se piensa siempre en sus amigos.
También en su vida universitaria debió sufrir momentos amargos. Como todos sabemos, la Universidad no ha estado exenta de las formas más vulgares y virulentas de la política. En esos momentos difíciles continuó las lecciones de la cátedra en sus libros. Su temple para enfrentar los infortunios fue admirable; Su comprensión, su equilibrio, su modestia en los momentos difíciles llegaron a conmovernos.
Si como dijo Marasso: ''La patria está en la obra de amor, en lo que se hace con esfuerzo más que humano, en la verdad y en el deber, no en la envidia y el odio, ni en el miserable olvido''. Entonces Balaguer es figura señera de nuestra combatida y victoriosa nación. La patria fue el objeto de su vigilia, el dolor y el gozo de su alma, la novia de su canto.
Entre nosotros, y es lo que se desprende de su pensamiento político no hay enemigos permanentes, la rabia de un opositor, las contradicciones que a diario se suscitan entre miembros de una misma familia o las menudas diferencias entre vecinos son cosas tradicionalmente superada por los dominicanos. Ni aún el odio que crece entre el interés de uno y la pasión de otro ha doblegado el espíritu de un pueblo que ha sabido levantarse en las más angustiosas circunstancias.
Balaguer en su dilatado ejercicio público pudo tener opositores que le adversaron, pudo recibir en sus fibras más íntimas el dolor de una maledicencia, pudo tener oprimido el corazón, pero nunca, he aquí la grandeza de este gran hombre, nunca arrojó una piedra para herir el honor ni para ofender la dignidad. Cuando alguien le informaba sobre algo que le afectaba respondía ''Esos son chismes no le haga caso'' y cuando más airada era la actitud de su colaborador, cuando más enardecido estaba por la injusta acusación, Joaquín Balaguer respondía, con el templado de un civismo sin igual, tendiéndole los brazos al opositor o conquistando con su trato exquisito su amistad.
Esa misma amistad, con la que Emerson, con la sutileza y la profundidad naturales en él, afirmó en uno de sus ensayos que ''la amistad como la inmortalidad del alma, es algo demasiado bueno para ser creído'' ''pero que tiempos después la realidad lo obligó a reconocer que el alma se rodea de amigos para tener mejor conocimiento de sí misma''.
Tu, padre, paladín de la democracia, enseñaste a los reformistas que no hay enemigos permanentes, que aún en nuestra propia desesperación debe haber espacio para el entendimiento y la compasión. Dedicaste tu vida a servir, sufriste por los pobres, por los enfermos, por los desposeídos y luchaste para evitar que surgiera entre los dominicanos una raza de hombres sorda al sufrimiento de los hombres, insensible a la dureza de los destinos y ciega como dijo Mounier ante las desgracias que no son desgracias íntimas''.
Quisiera ahora, a riesgo de ser repetitivo, señalar algunos rasgos que valoré en el hombre a quien venimos a rendirle el último adiós, valoré su bondad, y su comprensión tolerante. Nunca advertí en él, un gesto descomedido, una muestra de desagrado, un rasgo de autoritarismo que no cediera a los pocos segundos. Permanece vivo, en mi memoria, el recuerdo de un reclamo que en mi juventud, rebelde por excelencia, te hice, testigo circunstanciales de ese hecho lo fue tu leal amigo Dr. José A. Quezada, me respondiste a mis 16 años con una escueta carta que me aconsejaba de la manera siguiente: ''30 de octubre de 1972, Querido Alexis, leí los poemas dedicados, la limpidez de tu prosa y la fuerza de tus sentimientos te auguran un futuro promisorio. No juzgue para no ser juzgado. Joaquín Balaguer''.
Se mostró siempre atento a las inquietudes, permeables a las sugerencias, conciliador en los enfrentamientos que inevitablemente agrían y hasta envenenan a los políticos. Apostó a construir, a superar los obstáculos, a ayudar en los momentos difíciles. Y ello, como actitud invariable, también cuando le llegaron, en lo personal, tiempos sin duda doloroso. Dedicó sus mejores empeños, sin alardes publicitarios, pero con la firmeza de quien sabe que trabaja para el país. Amó a la patria que lo eligió tantas veces Presidente. Y porque la amó se consagró a su servicio, en un ambiente y un tiempo donde es usual servirse de los cargos para provecho propio, satisfacción de vanidades o indisimulado escalamiento de posiciones. Con la misma modestia que puso en todas sus cosas, asistió diariamente a su despacho, escuchó inquietudes, recibió visitantes no siempre oportunos, aconsejó y resolvió problemas grandes y pequeños con ecuanimidad. Fue un consejero y un amigo, nos transmitió serenidad en tiempos de turbulencia y equilibrio ante la zozobra que toda nación padece.
Balaguer Poeta: Quiero recordar y recordar muy especialmente la pasión que Balaguer sentía por la poesía, aún en los últimos años de su vida, su amor por la poesía se manifestó de modo continuo y sin claudicaciones. Muchas veces, con dificultades para movilizarse, ayudado por sus secretarias personales, escribió bajo la inspiración de una musa, entre tantos versos éste; Cuando mi soledad se torna oscura, es tu voz la que escucho en el vacío, en ella pienso con la fe más pura, cuando me falta tu piedad, Dios mío.
Fuiste un cálido poeta, en todas tus obras se advierte el interés de traducir indirectamente una imponderabilidad última, irreductible a un abordaje frontal que, en esencia, no es sino lo que en el hombre sensible suscita el misterio radical de la existencia. En esas prosas ajenas a las complicidades efectivas se observa una auténtica ontología de lo inmediato, pues devuelve dignidad estética a elementos y aptitudes cotidianas.
En lo personal, le debo mucho más que todo lo dicho; quede esto último en el plano de una agradecida intimidad. Pero creo que al igual que todos los presentes, le debo su ejemplo. En un mundo pobre en rasgos ejemplares, fue un hombre de trabajo, fiel al cumplimiento del deber, intelectualmente honrado, generoso en el servicio.
Si hoy empezáramos a imaginarte, ya muchos te consideramos como el cuarto patriota, tu figura empieza hoy a crecer en veneración y en estatura apostólica. Tu legado inmarcesible se materializa en la cosecha inmortal de un partido cuyo ideal supremo consiste en engrandecer el patrimonio moral y político de la nación. Tu eres, sin temor a equivocarme, la reencarnación de Juan Pablo Duarte, eres paradigma de honestidad y modelo de pureza. No está lejano el día en que sobre ti se coloque, como tú lo quisiste para Duarte, el nimbo seráfico que la iglesia coloca sobre la frente de los bienaventurados ni tampoco lejano el día en que los hombres, las mujeres y los niños vengan, como lo deseó Martí con los redactores de la constitución de los Estados Unidos, en peregrinación nacional a preguntarte con la cabeza reverente si somos dignos de tu obra y merecedores de tu apostolado.
Duerme tranquilo varón, descansa en paz cuarto padre de la patria. Que Dios te ilumine